En México cada vez más hombres practican la paternidad responsable haciéndose partícipes del número de hijos que desean tener y buscando una sexualidad libre y responsable a través de métodos y procedimientos como la vasectomía sin bisturí.

 

La píldora anticonceptiva femenina que conocemos al día de hoy, revolucionó al mundo en la década de los años 60´s.

214 millones de mujeres la utilizan; sin embargo, sólo 2 de los 20 métodos anticonceptivos disponibles que enumera la Organización Mundial de la Salud (OMS), son enfocados a los hombres: el condón y la vasectomía.

Existe un tercer método, que aún no es aplicado en nuestro país, conocido como Vasagel. Una sustancia de polímeros que se inyecta en los conductos deferentes para bloquear el paso de los espermatozoides. Aunque ya muchos hombres han manifestado su interés en este último método, será necesario esperar un poco más para determinar su margen de efectividad y seguridad y obtener los permisos correspondientes de las instituciones regulatorias.

 

¿Cuál es el principal desafío para desarrollar una pastilla anticonceptiva masculina?

 

Algo muy importante a tener en cuenta es lo siguiente. Las mujeres liberan un óvulo por mes, mientras que los hombres producen millones de espermatozoides diariamente. Si el hombre llegara a perder con una pastilla el 90% de su capacidad de producción de espermatozoides ¡aún seguiría siendo fértil!

Otra de las razones, y nos atrevemos a pensar que, la principal, es que debido al éxito de la pastilla anticonceptiva femenina, muchas compañías ven innecesaria la inversión en investigaciones y desarrollo de proyectos para una píldora anticonceptiva masculina. Algo bastante desequilibrado pues se ha asumido que gran parte de la responsabilidad, en materia de anticoncepción, debiera recaer en la mujer.

En 2016, se estudió a varios hombres con la finalidad de probar un método anticonceptivo hormonal con un mecanismo de acción similar al que se utiliza con las mujeres. Para esto se les inyectó testosterona y progestágenos, pero la investigación tuvo que detenerse. Los participantes consideraban “demasiado severos” los efectos secundarios como aparición de granos en la piel, trastornos en el estado de ánimo y aumento de líbido; síntomas bastante aceptables en comparación a los efectos secundarios que sufren algunas mujeres como: ansiedad, aumento de peso, náuseas, dolores de cabeza, reducción de la libido y coágulos sanguíneos.

 

¿Qué va a pasar? ¿existirá algún día?

 

Para muchos expertos en salud reproductiva, que no exista esa píldora,  no se debe a que la ciencia no haya podido lograrla, sino a que no existe un genuino interés de la sociedad para alcanzar ese objetivo. Aunque la mentalidad está cambiando,  la última palabra la tendrá la demanda de la gente. Algo que finalmente, con el tiempo, podría incidir en las decisiones de las farmacéuticas.

El desarrollo de una pastilla enfocada a los hombres, seguramente tendría un costo a nivel sintomatología, como sucede en el caso de las mujeres; pero al mismo tiempo, podría convertirse en un gran método de planificación "temporal" para hombres jóvenes que aún no quieren formar una familia, que se sienten incómodos con el uso del condón o que sienten que aún es muy pronto para realizarse una vasectomía de caracter permanente.

Fuentes:

BBC MUNDO 2021

https://iieg.gob.mx/ns/wp-content/uploads/2020/07/D%C3%ADaIntPlanificación2020.pdf

 

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